Metrología histórica

Historia de la Metrología en México

Alberto Ulises Esteban
Ldo. Alberto Ulises Esteban Marina
DIRECTOR GENERAL DE NORMAS
SECRETARÍA DE ECONOMÍA.
México

La Metrología, entendida como la ciencia de las mediciones, es atendida en México por diversas instituciones públicas, académicas y de origen privado. Su éxito se debe al bagaje histórico que antecede los esfuerzos de los técnicos y profesionales actuales. Los pueblos mexicanos antiguos contribuyeron enormemente al desarrollo del Sistema Metrológico con el que contamos hoy en día.

Precisamente, en virtud de lo anterior, el propósito del presente artículo es describir la cronología de la metrología en México, explicando las características particulares de cada época representativa para la consolidación del sistema de metrología actual.

En los últimos siglos el Sistema Metrológico Nacional se ha transformado de manera sustantiva, y para llegar a comprender su evolución es fundamental analizar a las culturas que han predominado durante la historia mexicana y su relación con otros actores relevantes dentro del panorama de la metrología.

Por lo anterior, planteamos estructurar el artículo en seis secciones. En la primera, explicaremos la situación del México prehispánico, para dar paso a la segunda sección sobre la época precortesiana y sus principales cambios. A lo largo del texto, se abordarán también las épocas colonial, , de independencia, hasta llegar a la época moderna, la cual rige el periodo actual del sistema metrológico. Por último, se explicarán ciertos aspectos relacionados con la metrología a manera de conclusión.

Metrology, understood as the science of measurements, is served in Mexico by several public Institutions, academic and private. Its success is due to the historical background previous to the efforts of today’s technicians and professionals. Old Mexican populations contributed greatly to the development of the Metrological System which today we count with.

Due to that, the purpose of the current article is to describe the chronology of Metrology in Mexico by explaining the particular characteristics of each representative era to consolidate the current metrological system.

In the last Centuries the National Metrology System has been transformed substantively and to be able to understand its evolution it is crucial to analyze the predominant cultures along the Mexican history and their relationship with other relevant actors within the Panorama of Metrology.

This is why we have divided the article into six sections. In the first one we describe the situation of the prehispanic Mexico before introducing, in the second section, the preCortesian period and its main changes. Along the text Colonial, postconquest and Independence periods will be addressed before reaching the current period. To conclude, several specific aspects related to metrology will be explained.

México Prehispánico

El México prehispánico estuvo integrado por una gran cantidad de culturas y pueblos con distintos grados de organización social. Aquellos pueblos poseían una dimensión de las mediciones muy distinta a la que nosotros tenemos en la actualidad. Sin embargo, la concepción actual de todos nuestros patrones de medida no sería tan completa de no ser por la proeza intelectual de los pueblos prehispánicos que lograron establecer mediciones sobre el tiempo y el peso, principalmente.

Los Mexicas, de quienes se tiene la primera información sobre el uso de determinados patrones de medida, tenían necesidades de encontrar dimensiones para la mensuración de sus tierras, casas, templos y pirámides. A raíz de esto, ellos desarrollaron su propio sistema de medición, el cual contenía algunas deficiencias, igual que los de otros pueblos ubicados en diversos lugares del mundo.

La mayoría de sus patrones de medida estaban relacionados con las dimensiones del cuerpo humano y, por lo tanto, sólo por regiones era posible contar con cierto grado de uniformidad en las mediciones debido a la diferencia en la anatomía, con relación a la raza. Además del cuerpo humano, utilizaron ciertos patrones basados en circunstancias diversas, tales como el clima, los materiales y la forma.

Cabe destacar que hubo algunos esfuerzos por unificar criterios de medición. El grupo de comerciantes que realizaba los intercambios comerciales entre las regiones que integraban el Imperio Mexica y los vecinos no conquistados, trató de unificar las medidas por así convenir a sus intereses mercantiles. Aunado a esto, el hecho de que existieran las mismas normas morales y jurídicas dentro de toda el área bajo dominio Mexica favoreció la unificación de criterios.

Época Precortesiana

Más tarde, durante la época precortesiana, las medidas más usadas estuvieron mayormente basadas en las proporciones del cuerpo humano, tal como en la época Mexica. Algunos ejemplos de estas medidas son:

  • “Cemmatl o neuitzantli”: correspondía a la distancia del pie izquierdo a la mano derecha con el brazo en alto, la cual era de aproximadamente 2,50 metros.

  • “Cenmaitl”: era la distancia entre una mano y la otra mano con los brazos extendidos, la cual era de aproximadamente 1,60 y 1,65 metros.

  • “Cenyollotli” o medida hasta el corazón: comprendía la distancia de la mitad del pecho hasta el dedo más largo de la mano con el brazo extendido.

  • “Cenequetzalli”: correspondía a la estatura de un hombre, aceptándose como equivalente 1,60 metros, considerando que el promedio de altura de los hombres en esos tiempos era de 1,52 metros y el de las mujeres de 1,50 metros.

  • “Cemacolli”: era la distancia del hombro a la punta del dedo anular, la cual era de aproximadamente 80 centímetros.

  • “Cemmolicpitl”: comprendía la distancia del codo a la punta del dedo anular.

  • “Cenxocpalli”: era la medida de un pie.

  • “Centlacxitl”: correspondía a la distancia dada en un paso normal.

  • “Cemiztetl”: era la distancia de la palma de una mano, medida entre los dedos pulgar y meñique, equivalente a 18 centímetros.

  • “Cemmapilli”: correspondía a la longitud de anchura promedio del dedo índice de la mano, equivalente a 17 centímetros.

Adicionalmente, existían medidas determinadas por el número de unidades, como era el caso de las mantas que se comercializaban por cargas de 20 piezas. La leña se medía en “zontle”, medida que comprendía 400 unidades, y los granos se comercializaban con el “jiquipil”, correspondiente a 8 mil unidades, como parte de un sistema de medición que consideraba unidades numéricas vigesimales. Así, la veintena era una unidad de medida, 20 veintenas eran un “zontle” y 20 veintenas de veintenas un “jiquipil”. Por lo tanto, a pesar de que estos mecanismos de medición pudieran considerarse arbitrarios, en realidad son parte de un sistema métrico fundamental de la historia mexicana.

Época Colonial

Durante la época de la colonia, algunos patrones de medición prehispánicos se mantuvieron intactos, y unos cuantos se complementaron con los patrones europeos.

Un patrón de medida prehispánico que permaneció prácticamente sin modificación al sistema de la época colonial fue El “tlamamalli”. Éste consistía en la carga soportable durante una jornada laboral para quien llevaba a cuestas el llamado “tlameme”; es decir, el cargador del México antiguo. Los comerciantes sopesaban las cargas ya colocadas en el “cacaxtli”, la cual era una rejilla de madera a la que se ataba la carga y que el “tlameme” acarreaba en su espalda. Dichas cargas eran reguladas en tanto fuesen moderadamente llevaderas, por lo que el peso del “Tlamamalli” era subjetivo, aunque de variación bastante reducida.

Desgraciadamente, al finalizar el periodo de dominio de un grupo étnico determinado, algún imperio, aunado al paso del tiempo, los avances en mediciones se veían truncados, al quedar semi-olvidadas las medidas utilizadas en la época anterior.

En los inicios de la colonia, la carga indígena también era calculada mediante la denominada “media fanega”. Es decir, en términos de capacidad equivalía aproximadamente a 27 litros. Su equivalencia en peso se establecía en “arrobas”, y cada carga normalmente era de dos arrobas, equivalentes a su vez a 23 kilogramos.

La expresión “carga” tuvo otras variantes. Para la cuenta de mantas, ésta equivalía a 20 unidades. Y para el caso del cacao, el mismo término se utilizó para referirse a 24 000 granos.

En muchas comunidades de México, las formas de medir la capacidad de líquidos o sólidos han sido muy diversas debido al uso de múltiples patrones o recipientes, tanto los naturales como aquellos manufacturados (cestos, cajetes, cucharas, entre otros). Sin embargo, la mayoría correspondió a medidas cuya base se fundaba en la apreciación y la buena fe de las transacciones comerciales, así como la preponderancia del cálculo tradicional como resultado de la experiencia.

Entre las medidas de volumen conocidas se encontraban las siguientes:

  • “Centlachipinilli o centlachipintli”: unidad menor para líquidos que significa “una gota de algo”. En este caso, el instrumento para medir consistía en un pequeño recipiente, generalmente de barro, con acanaladura especial.

  • “Cempopolli”: correspondía a la cantidad de líquido que podía absorber una bola de algodón del tamaño de medio huevo.

  • “Cemixcolli, cemacuáhuitl, cenxumatli y centcuauhxumatli”: correspondían a unidades cuya referencia eran cucharadas. Todas significan “una cucharada” y variaban únicamente en cuanto al tamaño, forma y material del instrumento.

  • “Centlaolololli”: correspondía a una porción o pelota de materia blanda dentro de la cual estaba comprendido el Testal, que se refería a la porción de masa de maíz necesaria para hacer una tortilla.

  • “Centlamapictli y centlamatzolli”: era una medición contada por puñados.

  • “Acalli”: significaba una canoa y era considerada como unidad de medida para líquidos y sólidos. Otra medida similar era el “Cuauhacaltontli”.

  • “Tlacompixtli”: era una medida equivalente a la fanega española de 54 litros aproximadamente.

Acerca de las medidas de superficie, las fuentes de información disponibles son poco claras. Se sabe que fueron empleadas para medir tierras y en la confección de mantas, donde se ocupaban telares indígenas en cintura, de 55 a 75 cm de ancho, aproximadamente. Tales lienzos eran conocidos como “Piernas” o “Zotl”, o expresamente como medida “cenzótl”, la cual era equivalente a una pieza o tira de tejido. Según algunas fuentes, cada “zotl” tenía 28 cm de amplitud. La relación bidimensional de la superficie de la manta quedaba enunciada, generalmente, mediante la longitud del género y la cantidad de “zotl” que lo componían.

Época posconquista

El año 1521 presenció la abrumante rendición de la gran Tenochtitlan, habiendo fungido como el principal reducto militar de los Aztecas. Con ello, todo su sistema de numeración y de medidas se vio truncado; algunas formas locales de medir desaparecieron, mientras que otras fueron asimiladas cuando se bautizaron con nombres castellanos. Por ejemplo, el “octacatl” o vara de medir o el “tlacopustli” que equivalía a tres almudes más una fanega (lo que reducido a fanegas correspondería a 31 fanegas y tres almudes).

Una vez consumada la conquista y apenas transcurridos cuatro años de dominación española, Hernán Cortés, Capitán General y Gobernador de la Nueva España, dictó la ordenanza de 1525. Lo anterior conllevó a la reglamentación de alguna forma de las pesas y las medidas, al señalar que en cada villa hubiera un “fiel” designado y elegido por los alcaldes y regidores que tenían la obligación anual de conservar en su casa pesas y medidas desde la arroba hasta el cuartillo y medio cuartillo, los cuales servían como patrones de verificación.

El 4 de junio de 1536 se dieron a conocer las ordenanzas del Virrey Don Antonio de Mendoza que se refieren a las medidas para tierra, fundándose principalmente en las medidas españolas como la vara. En esa época se conocían unidades que servían para la mensuración de tierras como las huebras y las peonías. La Ley primera del Título 12 del Libro IV de la recopilación de las Leyes de Indias daba la siguiente equivalencia: “. . . la peonía es un solar de 50 pies de ancho y 100 de largo, cien fanegas de tierra de labor de trigo o de cebada, diez de maíz, dos huebras de tierra para huerta y ocho para plantas de otros árboles de secadal, tierra de pasto para diez puercas de vientre, veinte vacas y cinco yeguas, cien ovejas y veinte cabras… la huebra es la superficie que se ara en un día... la caballería es como de cinco peonías”. En esa época se utilizaban arrobas, quintales y libras para determinar el peso de las cosas.

Podemos afirmar que el sistema de pesas y medidas en la época colonial estuvo fundamentado en tres unidades básicas: la vara castellana para determinar longitud, la libra castellana para lo referente al peso y los segundos para especificar el tiempo. De estas unidades se derivaban las demás, sus múltiplos y submúltiplos, cuya variación no era decimal. Por ejemplo, la vara se dividía en tres pies; el pie en doce pulgadas; la pulgada en doce líneas y la línea en doce puntos. La legua, único múltiplo, equivalía a 5 000 varas. Las superficies se valoraban en varas cuadradas y los volúmenes en varas cúbicas.

Época Independentista

En la época de la independencia, la emancipación política de México no trajo consigo cambios radicales inmediatos, porque muchas instituciones coloniales subsistieron y diversas disposiciones españolas fueron vigentes hasta la sustitución paulatina de unas por otras y la formación de un nuevo régimen sobre la materia, con la adopción del Sistema Métrico Decimal. Esta adopción que no fue del todo fácil, a partir del primer Decreto que estableció el uso del Sistema Métrico Decimal Francés emitido por Don Ignacio Comonfort en 1857.

Época Moderna

El primer antecedente de la metrología moderna en México data de 1857, cuando el país adoptara el Sistema Métrico Decimal, que actualmente está definido por la Norma Oficial Mexicana NOM-008-SCFI-2002, titulada “Sistema General de Unidades de Medida”.  

Más tarde, la apertura de barreras fronterizas hacia el libre comercio de mercancías, así como la necesidad de ganar mercados externos, ha destacado la importancia de la metrología como un elemento indispensable para mejorar la producción y la competitividad de los productos; tanto en el mercado interno como en el externo. De esta manera, tras la adhesión de México al GATT (actualmente denominado como la Organización Mundial de Comercio) y con la posterior suscripción de Tratados de Libre Comercio con diferentes países, se ha dado un fuerte impulso a la metrología nacional. Esta Esta forma parte de la infraestructura requerida por la industria mexicana para producir con calidad y poder hacer frente con éxito a las exigencias normativas de los compradores nacionales y extranjeros.

Así fue como tuvo lugar la creación del Sistema Nacional de Calibración que finaliza en 1991, una etapa importante en la creación y diseño de un laboratorio cúpula de alto nivel, con la instalación del Centro Nacional de Metrología (CENAM). El CENAM fungió como el laboratorio primario del Sistema, el cual inició sus operaciones el 29 de abril de 1994.

Con el CENAM se hizo la transferencia de los patrones nacionales de medición, quedando en custodia de ese Centro, entre otros, el prototipo número 21 de platino iridio. Este es añejo representante del Sistema Métrico Decimal, que desde 1891 se encuentra en México, y es el patrón con el que se establece la trazabilidad de las mediciones de masa en México.

Dentro de las importantes disposiciones legislativas que se han publicado, resalta la Ley Federal sobre Metrología y Normalización (LFMN), que contiene una regulación moderna sobre las mediciones en el país. Fue publicada en el Diario Oficial de la Federación, el primero de julio de 1992. Se modificó y reformó el 24 de diciembre de 1996 por primera vez y el 20 de mayo de 1997, por segunda ocasión. Esta Ley permitió la participación del sector privado en algunas actividades que eran exclusivas del Gobierno Federal, en materia de metrología, normalización, y acreditación; siendo esta última un reconocimiento oficial hacia la capacidad técnica de los organismos emisores de certificados, otorgado por una entidad de acreditación.

Figura 1.

La LFMN estableció la aprobación como un requisito para los organismos acreditados, con el propósito de que sus resultados fueran reconocidos por las dependencias oficiales correspondientes. Actualmente existe la Entidad Mexicana de Acreditación, A.C. (EMA), la cual cuenta con el reconocimiento de las dependencias del Gobierno Federal y ha estado acreditando a través de Comités y Subcomités de evaluadores a las entidades, físicas o morales, para desempeñarse como laboratorios de metrología, laboratorios de pruebas, organismos de certificación y unidades de verificación, tanto en el campo de la metrología como en la calidad de productos o de servicios, garantizando la transparencia de sus servicios y la confiabilidad de los dictámenes que esos organismos emiten.

La EMA cumple cabalmente con la norma vigente para organismos de acreditación, tanto en el ámbito internacional como en México. La Norma Mexicana NMX-EC-17011-IMNC-2005 (ISO/IEC 17011) “Evaluación de la Conformidad – Requisitos Generales para los Organismos que realizan la acreditación de Organismos de Evaluación de la Conformidad”, verifica el cumplimiento de las Normas Mexicanas de la serie 17000 para otorgar la acreditación a los organismos interesados en obtener el resultado positivo de una evaluación de la conformidad. Asimismo, la EMA cuenta con el reconocimiento del Foro Internacional de Acreditación (IAF) y el de la Cooperación Internacional de Acreditación de Laboratorios (ILAC). Lo anterior confirma sus facultades para trabajar conforme a los lineamientos establecidos más allá de las disposiciones nacionales.

Figura 1.

Actualmente México cuenta con la siguiente infraestructura de organismos de evaluación de la conformidad:

  • 413 Laboratorios de Calibración

  • 1 037 Laboratorios de Ensayos

  • 1 399 Unidades de Verificación

  • 63 Organismos de Certificación

La tendencia de desarrollo de la Metrología en México está apegada a los acuerdos internacionales de libre comercio que ha suscrito para evitar obstáculos técnicos al comercio. Por lo tanto, las normas y los procedimientos de acreditación desempeñados por personas físicas y morales en nuestro país son armonizados con los lineamientos internacionales existentes.

Conclusiones

El Sistema Metrológico Nacional ha experimentado cambios en su concepción y operación, mas no ha tenido ninguno estructural; es decir, sus principales cimientos y motivación han permanecido intactos. Los cambios no han sido infructuosos, ya que han propiciado que se despliegue un sistema institucional que otorga mayor organización y uniformidad. Las antiguas escalas de medición forman parte de la cultura mexicana y demuestra lo avanzados que fueron algunos grupos étnicos para su época.

Los Mexicas o los Aztecas fueron un ejemplo de lo anterior, ya que así como en México se crearon patrones de medida propios, en algunas otras partes del mundo se desarrollaron otros tipos de medidas o instrumentos de medición con el mismo propósito. Hoy en día toda la metrología nos sirve para promover la uniformidad de las mediciones, para fortalecer la competitividad de la industria, la equidad en las transacciones comerciales, la salud, la protección al ambiente y la investigación científica.

Así como nuestros ancestros contribuyeron al sistema de metrología, hoy nos corresponde a los que estamos involucrados en el gremio metrológico seguir abonando al desarrollo de un sistema cada vez mejor.

Bibliografía

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