HistoriaNúmero 5

Leonardo Torres Quevedo

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José Luis Ortiz Alías
Head of Metrology & Environment
COQSB_Metrology
EADS CASA (CASSIDIAN)

Joaquín Campos Acosta
Instituto de Óptica (CSIC)


La actividad científica y técnica de Leonardo Torres Quevedo es muy vasta, importante y trascendente. Una parte de la misma, quizás menos conocida, se desarrolló en el campo de la metrología. En este artículo se resalta esa labor de ámbito nacional e internacional, particularmente en el Comité Internacional de Pesas y Medidas, poniéndola en relación con los hitos más sobresalientes de su historia.

Palabras clave: Leonardo Torres Quevedo, CIPM, BIPM, metrología en los inicios del siglo XX.

The scientific and technical activity of Leonardo Torres Quevedo is very coarse, important and significant. A portion of the same, perhaps less known, was developed in the field of metrology. This article highlights the work nationally and internationally done, particularly within the International Committee for Weights and Measures, placing it in relation to the outstanding milestones in its history

Keywords: Leonardo Torres Quevedo, CIPM. BIPM, metrology at the beginning of 20th century

D. Leonardo Torres Quevedo

Leonardo Torres Quevedo nació el 28 de diciembre de 1852, en Santa Cruz de Iguña, Molledo (Cantabria). Estudió el bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de Bilbao donde estuvo a cargo de unas parientas, las señoritas Barrenechea, mientras cursaba la primera parte de los mismos. Esta circunstancia sería importante en su futuro, pues le proporcionó los medios económicos suficientes para poder dedicarse a la investigación. Más tarde fue a París, al Colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, a completar estudios durante 2 años (1868 y 1869), otra circunstancia que sería importante en su futuro. Tras ese periodo en París, la familia se instala en Madrid en 1870 por traslado del padre y al año siguiente Leonardo Torres Quevedo inicia sus estudios superiores en la Escuela Oficial del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, finalizando sus estudios en 1876.

Al acabar sus estudios de ingeniería trabaja como ingeniero durante unos meses en proyectos ferroviarios. Pero su curiosidad y ganas de saber y aprender le llevan a renunciar a ingresar en el Cuerpo para dedicarse a “pensar en sus cosas”, estudiando y viajando por Europa (especialmente Francia y Suiza), para conocer de primera mano los avances científicos y técnicos, sobre todo en la incipiente área de la electricidad. A su regreso, se establece en Santander, iniciando una actividad de estudio e investigación, sufragada por él mismo, que no abandonará.

En el imaginario colectivo, se considera frecuentemente a Leonardo Torres Quevedo como un gran inventor; sin duda lo fue, pero los que se han acercado más a su figura constatan que sus inventos implican amplios conocimientos científicos, tanto teóricos, como prácticos. Nadie puede poner en duda que fue un innovador, tanto en ciencia teórica, como en sus aplicaciones prácticas. Como otros grandes, empieza intuyendo, luego concibe teóricamente y después plasma cada realización. Estos pasos se pueden observar en cada una de sus grandes contribuciones:

  • La patente del transbordador, un funicular aéreo suspendido de cables múltiples cuya tensión, se mantiene siempre constante, independientemente de la carga que soporten o de la posición que ocupe a lo largo del recorrido.
  • Las máquinas algébricas, máquinas de calcular analógicas (que utilizan variables continuas), en las que una determinada ecuación se resuelve mediante un modelo físico, cuya solución numérica es la solución de la ecuación matemática. La Memoria sobre las máquinas algébricas es el origen de diferentes trabajos presentados en Francia que culminarán con la publicación de la Memoria por la “Academie des Sciences” de París en 1900, y la elección de Torres Quevedo como académico de número de la Real Academia de Ciencias de Madrid en 1901.
  • La patente de perfeccionamiento de los aerostatos dirigibles, en la que presenta un nuevo tipo de dirigible que recogería las ventajas de los sistemas precedentes, eliminando todos sus inconvenientes.
  • El “telekino”; el primer autómata electromecánico de la historia, o, dicho en palabras de hoy en día, el primer dispositivo de mando a distancia de la historia, ideado para gobernar desde tierra, mediante ondas electromagnéticas, tanto los torpedos submarinos, como las maniobras de los dirigibles sin arriesgar vidas humanas.
  • El ajedrecista, la que se puede considerar como primera manifestación de inteligencia artificial en la historia. Ni más ni menos que un autómata con el que se puede jugar un final de partida de ajedrez: torre y rey contra rey.
  • El aritmómetro electromecánico, que contiene las diferentes unidades que constituyen hoy una computadora: unidad aritmética, unidad de control, pequeña memoria y una máquina de escribir como dispositivo de salida y para imprimir el resultado final; es decir, el primer ordenador de la historia.

Fue un pionero, adelantado a su tiempo, que se amoldó al clima científico francés, tan diferente del desinterés español de la época. En 1914 se publica la obra “Ensayos sobre Automática. Su definición. Extensión teórica de sus aplicaciones” en la que se puede decir que Torres Quevedo crea una nueva Ciencia, la Automática, “que estudia los procedimientos que pueden aplicarse a la construcción de autómatas dotados de una vida de relación más o menos complicada”.

Máquina del ajedrecista

Un aspecto muy importante en la vida de Leonardo Torres Quevedo es su esfuerzo por intentar organizar e impulsar la investigación española y llamar la atención de nuestra sociedad hacia la ciencia y la tecnología. En este sentido cabe reseñar:

  • La creación por parte del Ministerio de Fomento del Centro de Ensayos de Aeronáutica con dos objetos muy definidos: “el estudio técnico y experimental del problema de la navegación aérea y de la dirección de la maniobra de motores a distancia”.
  • La creación, por Real Orden del Ministerio de Fomento de nuevo, del Laboratorio de Mecánica Aplicada (designado años más tarde como Laboratorio de Automática), dedicado “al estudio y construcción de máquinas y aparatos científicos para diversas aplicaciones industriales, para la fabricación de aparatos para la enseñanza y otros”, y del que fue nombrado director. Torres Quevedo desarrolló una gran actividad en la fabricación de instrumentación científica en este laboratorio.
  • Las propuestas de creación e impulso realizadas desde la Junta para Ampliación de Estudios (de la que fue nombrado Vicepresidente en 1907) de la Asociación de Laboratorios (para coordinar todos los centros dispersos por España dependientes de los diferentes Ministerios), del Instituto Nacional de Ciencias Físico-Químicas, o del Instituto de Material Científico, fundado en 1911. Estos institutos servían a todos los laboratorios estatales y estaban encargados de facilitar nuevos instrumentos científicos, de controlar los infrautilizados y de fabricar, en el anteriormente citado Laboratorio de Automática, los que precisaran los centros oficiales de investigación.

Como se colige de lo expuesto hasta este momento, Leonardo Torres Quevedo realizó una gran tarea y adquirió notoria autoridad en el campo de la instrumentación científica, lo que le condujo a desempañar un papel activo en la metrología en el ámbito nacional e internacional como se describe a continuación.

Su reconocimiento internacional implicó su incorporación a la Comisión Permanente de Pesas y Medidas, que acabó presidiendo en 1923. Este órgano nacional responsable de los temas metrológicos desarrollaba una actividad que estaba reducida a comprobar prototipos de aparatos para pesar y medir.

Las características de su personalidad, su saber y buen hacer, y el aprecio por parte de los científicos franceses de la época alcanzaron tal importancia que Leonardo Torres Quevedo fue elegido miembro del Comité Internacional de Pesas y Medidas (CIPM). En palabras de Leonardo Villena “es probablemente su mayor distinción científica internacional, aunque poco divulgada”, y eso teniendo en cuenta que presidió la Academia de Ciencias Española, fue miembro de la Academia Española de la Lengua, miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de París, de la Academia de Ciencias de Buenos Aires, de la Sociedad Científica Argentina, de la “Hispanic Society of America” y de la Sociedad de Física de Ginebra, y que recibió galardones como la “Medalla Echegaray” en 1916 o el grado de “Doctor Honoris Causa”, en 1922 por la Universidad de la Sorbona , cuando ya tenía idéntica distinción de la Universidad de Coímbra, sin olvidar que en 1927 la Academia Parisina lo hiciera uno de sus doce miembros extranjeros asociados.

El CIPM tiene como objetivo fundamental preparar las resoluciones que discute la Conferencia General de Pesas y Medidas (CGPM) en sus reuniones y dirigir los trabajos de investigación y coordinación en metrología que desarrolla el Buró Internacional de Pesas y Medidas (BIPM), de gran importancia para el mantenimiento del sistema metrológico internacional. Desde su fundación, el CIPM ha sido un organismo científico autónomo, que en aquella época elegía a sus miembros por cooptación entre los mejores científicos de los países firmantes de la Convención del Metro. Además, por el prestigio que alcanzó el General Ibáñez de Ibero, el CIPM tenía la tendencia, en aquella época, de mantener un científico español entre sus miembros.

Uno de esos científicos fue Francisco de Paula Arrillaga y de Garro (1846-1920), profesor de Leonardo Torres Quevedo y una de las primeras personas que descubrió su valía, convirtiéndose en su valedor. Arrillaga era miembro del CIPM desde 1894 y probablemente influyó para que Leonardo Torres Quevedo le sucediera en el Comité. En el caso de Leonardo Torres Quevedo, el CIPM valoró fundamentalmente su saber, plasmado en el desarrollo de la máquina de calcular y de los globos dirigibles, ambos con evidentes connotaciones para la metrología por el desarrollo asociado de instrumentación que conllevaban.

Leonardo Torres Quevedo fue nominado en 1920 como miembro del CIPM, siendo presentado como miembro de la Academia de Ciencias Española, y se incorporó al mismo en la IX reunión ce1ebrada en 1921, preparatoria y coincidente con la VI CGPM, en la que Torres Quevedo figuraba como delegado español. En esa sesión se creó el Grupo de Estudio de Laboratorios y se nombró “rapporteur” del mismo a Leonardo Torres Quevedo. Si se considera que él era un recién llegado a esos ámbitos, se puede concluir que sus colegas debían tener un buen concepto de él para encargarle esa labor.

También asistió a la reunión siguiente en 1923, donde de nuevo se ocupó del Grupo de Estudio de Laboratorios. A la siguiente reunión del CIPM, celebrada en 1925, no asistió Torres Quevedo, según consta en las actas, pero sí lo hizo de nuevo a la reunión de 1927, preparatoria de la VII CGPM, en la que volvió a representar a España. Para poner de manifiesto la importancia de aquella conferencia hay que recordar que en ella se aprobó la definición del metro en base al prototipo custodiado en la sede del BIPM en Sèvres. En esa reunión el CIPM creó una Comisión de Instrumentos y Trabajos, incluyendo en ella a Leonardo Torres Quevedo y encargándole, como siempre, de informar a sus colegas.

En 1928 Leonardo Torres Quevedo presentó su dimisión por acumulación de trabajo y propuso a Blas Cabrera para ocupar su puesto en el CIPM. Torres Quevedo, que estaba acostumbrado a desarrollar sus compromisos y obligaciones al mayor nivel, entendió que sus otras obligaciones le impedirían hacerlo así en el CIPM y presentó su dimisión.

Su evidente experiencia en instrumentación le llevó a ser durante todo el tiempo de permanencia en el CIPM el alma del Grupo de Estudio de Laboratorios e Instrumentación, tema en el que tenía una gran experiencia, reconocida no sólo por sus colegas en el CIPM sino por los expertos internacionales que se dedicaban al cultivo de la metrología. Durante el tiempo de pertenencia al CIPM impulsó la mejora de la instrumentación del BIPM, consiguiendo que sus medidas ganaran en seguridad y precisión, condición indispensable para abordar la sustitución del antiguo sistema de unidades materiales por el nuevo Sistema Internacional de unidades definidas experimentalmente.

Prueba de la importancia y trascendencia de su labor pueden ser las palabras, recogidas por Leonardo Villena, que el entonces Presidente del CIPM, el famoso matemático italiano Volterra, le dedicó al comunicar al órgano la dimisión de Leonardo Torres Quevedo:

“Dos miembros han dejado voluntariamente el Comité, son Torres y Quevedo, debido a sus obligaciones demasiado absorbentes, y Bobola, por razones de edad y salud. A pesar de nuestras súplicas han persistido en su determinación. El Presidente quiere expresar el vivo reconocimiento del Comité por la valiosa contribución que ellos le han aportado y pide al Sr. Guillaume (Director del BIPM) que les comunique la unánime opinión de pesadumbre y simpatía de sus colegas”

En el mismo discurso, refiriéndose exclusivamente a Leonardo Torres Quevedo, añade:

“En 1927 el Sr. Torres y Quevedo abandonó (para asistir a las reuniones del CIPM) sus numerosas y absorbentes ocupaciones, sus trabajos de laboratorio, sus investigaciones y sus gestiones oficiales en España. Comprendió que no le dejaban la necesaria libertad para ocuparse eficazmente de sus proyectos en el CIPM y BIPM. Por ello ha presentado su dimisión, que el Comité ha aceptado con pesar, pero apreciando la delicadeza de los sentimientos que la han inspirado. Yo auguro al Sr. Torres que continúe y aumente el éxito que ha alcanzado continuamente en el campo de la Automática, de la que él ha hecho una ciencia y en la que ha continuado investigando”.

El CIPM le nombró miembro de honor, distinción raramente otorgada en su ya dilatada historia, y al iniciarse la XV reunión del mismo, en 1937, la última antes de la guerra mundial, se dio cuenta del fallecimiento de Leonardo Torres Quevedo con este texto, según recoge Leonardo Villena:

“El 18 de diciembre de 1936 L. Torres y Quevedo moría en Madrid, víctima de las privaciones derivadas de la guerra civil. Ingeniero de Caminos, perteneció a la Academia de Ciencias de Madrid, de la que fue presidente durante seis años. Pertenecía también a la Academia Española y era miembro asociado extranjero de la Academia de Ciencias de París”

En coincidencia con un texto de Leonardo Villena, consideramos que es lamentable que Leonardo Torres Quevedo, que conocía la necesidad de controlar los aparatos de medida por sus muchas realizaciones en mecánica de precisión, no tuviera tiempo para dedicarlo a la metrología científica y práctica, en beneficio no sólo de la ciencia sino sobre todo de la naciente industria española.

Leonardo Torres Quevedo estaba dotado de una extraordinaria capacidad intelectual y una enorme intuición, junto a una gran habilidad. Trabajó en solitario, con ilusión, seguro de sus posibilidades, con una creatividad revolucionaria. Sin embargo fue un hombre sencillo, que trabajó por convicción, no por ambición de poder o de gloria.

REFERENCIAS
  1. “Leonardo Torres Quevedo: conmemoración del sesquicentenario de su nacimiento (1852)”, coordinado por Francisco González de Posada, 2003, ISBN 84-95486-63-6, págs. 255-280. En particular para este artículo: Leonardo Villena, “Sobre la presencia internacional de Torres Quevedo”.
  2. En el portal “Amigos de la Cultura Científica” (http://www.torresquevedo.org/libros/index.php/index/index) se puede encontrar una buena colección de artículos sobre la figura de Leonardo Torres Quevedo recogidos de las fuentes siguientes:
    1. Actas de los simposios “CIENCIA Y TÉCNICA EN ESPAÑA DE 1898 A 1945: CABRERA, CAJAL Y TORRES QUEVEDO”, celebrados desde 1999 a 2003.

    2. Actas de los tres simposios “LEONARDO TORRES QUEVEDO: SU VIDA, SU TIEMPO, SU OBRA” celebrados en 1987, 1991 y 1995. En particular, para este artículo las fuentes más significativas han sido:

      1. L. Villena Pardo, “Torres Quevedo en el Comité Internacional de Pesas y Medidas”, del II simposio.
      2. L. Villena Pardo, “Impacto de D. Leonardo Torres Quevedo en el Comité Internacional de Pesas y Medidas (CIPM)”, del III simposio.
  3. Biografías de Leonardo Torres Quevedo se encuentra en las direcciones siguientes, además de en los simposios referidos anteriormente. http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/patrimonio/personajes/biografia.asp?id=37 http://www.torresquevedo.org/LTQ10/index.php?title=Biograf%C3%ADa_de_Leonardo_Torres_Quevedo.
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